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En la terapia de células se suspenden células individuales ó agrupaciones de células en soluciones naturales, adecuadas para el cuerpo, y luego se inyectan en los músculos del paciente. Las células se obtienen de animales donantes en estado fetal.De esta definición se puede deducir que la terapia de células es un tratamiento con una sustancia biológica. Las células y los componentes de las células – y con eso los grupos de sustancias bioquímicas de organismos fetales (aún sin nacer) – son aprovechados por el órgano enfermo ó por el organismo total en proceso de envejecimiento por medio de su inyección.

El tratamiento con células frescas es aplicado por un médico conocedor de los principios de la terapia celular. Se debe hacer un examen médico preliminar para determinar si el paciente es apto para la terapia celular y/o para excluir la presencia eventual de procesos infecciosos.

El preparado inyectado, o sea la suspensión, no es doloroso, pues se trata de material biológico natural cuya composición corresponde a la de los tejidos y de los jugos corporales del paciente. Después de la inyección de preparados de células se pueden registrar tres fases:

La primera fase se registra inmediatamente después de la inyección. Los componentes solubles de las células, asimilados inmediatamente por las vías sanguíneas, surten efecto y a menudo conllevan a un breve alivio de las molestias y a un incremento de la vitalidad. Después de algunas horas, ó a más tardar después de un día, esta etapa reactiva termina y pasa a la etapa de “reacción inmunobiológica”. Esta fase reactiva puede perdurar entre 11 y 14 días después de la inyección de las células. Al principio de esta fase algunos pacientes dicen sentirse exhaustos y agotados y percibir un incremento de las molestias. Además se puede registrar un incremento de la eliminación de la orina. Pero estos síntomas no necesariamente se presentan en todos los casos. Hay pacientes que asimilan las células desde un principio sin problemas y rápidamente sienten un efecto de curación. Entre mayor sea la necesidad del organismo de preparados de células trasplantadas, menos se registran este tipo de reacciones.

La tercera y última fase de la terapia celular es la etapa de regeneración. Empieza en la 3a ó 4a semana después de la inyección y dura entre 4 a 6 meses. Durante este periodo se siente el alivio pretendido, sobre todo un incremento de la vitalidad acompañada de una mejoría del estado general de salud y de una mejoría objetivamente mensurable de la forma física.

La revitalización se manifiesta entre otros con una mejor irrigación sanguínea de la piel, la desaparición de arrugas en la piel, la activación del estado física y mental, al igual que con el mejoramiento del ánimo.

Además de esta revitalización general, en los casos de dolencia de órganos, al poco tiempo se registra también una mejoría ó normalización de las funciones de los órganos. El éxito definitivo de la terapia celular dura – según el caso – de 6 meses a varios años. En muchos pacientes un solo tratamiento ha llevado a la curación definitiva. En caso de ser necesaria la repetición de la terapia celular, solamente se podrá realizar después de haber transcurrido 6 meses desde el primer tratamiento.

Tal como ya se mencionó anteriormente, en la terapia celular se acostumbra aplicar el tratamiento con combinaciones de células. Es difícil que un solo tipo de células, o sea una sola inyección, sea suficiente. Por lo general un tratamiento consiste en la aplicación de ocho a diez inyecciones.

El paciente puede escoger su posición en la cama según su preferencia, sin embargo se aconseja que no quede demasiado tiempo sentado. No es necesaria una posición especial como por ej. boca abajo durante un tiempo largo.

El paciente debe comer comida liviana en cantidades reducidas– lo que coincide con la menor necesidad de ingestión de alimentos por estar acostado. No hay necesidad de ninguna dieta especial como dieta cruda, dieta líquida de jugos u otras. Obviamente tampoco sería nociva, pero no ha sido demostrado que con ello se mejora el resultado del tratamiento. La única recomendación que sí tiene justificación es la de evitar la ingestión de carne ovina y queso de cabra durante las dos semanas siguientes a la terapia celular.

Después de estar acostado en reposo total durante 30 horas el paciente se debe cuidar durante otros dos días antes de volver a su forma de vida normal.

Después de la terapia celular el paciente deberá seguir las siguientes recomendaciones:

Durante y después del tratamiento con células está permitido el consumo de té ó café en cantidades normales, al igual que el consumo de una cerveza ó de una copa de vino. En cambio hay que reducir en lo posible el consumo de cigarrillos después de las inyecciones.

Durante la primera semana después del tratamiento con células se deben evitar los esfuerzos físicos como actividad deportiva y trabajo pesado. Además durante los primeros 15 días no es aconsejable exponerse a temperaturas (altas sauna, baño turco) ni al sol.

Efectos secundarios:

Después de la inyección de células en algunos casos se registra un leve incremento de la temperatura. Un incremento de la temperatura corporal a 38oC durante algunas horas ó hasta durante uno ó dos días, llamada fiebre de reabsorción, no es preocupante. En caso de verificarse un mayor incremento de la temperatura corporal hay que consultar al médico.

Revitalización:

Gracias al Prof. Dr. A. Kment de Viena, hoy se dispone de conocimientos fundamentales de investigación básica para el tratamiento moderno con células, particularmente se conocen trabajos de investigación experimental con animales para la objetivación del efecto de revitalización después de la inyección de células. Bajo revitalización se entiende el restablecimiento de una función normal, acorde con la edad del organismo total después de un desgaste prematuro y un agotamiento sicosomático. El profesor Kment logro este efecto importante de la terapia celular por medio de experimentos realizados en diferentes secuencias. Utiliza ratas más edad, entre otros, para examinar la capacidad de aprendizaje y de retentiva, la elasticidad del tejido conjuntivo y la respiración del tejido. Durante todos estos ensayos supremamente dispendiosos y lentos el profesor Kment pudo demostrar que los animales de edad más avanzada tratados con células frescas revelaban “un acercamiento significativo al estado de los animales jóvenes de control”. O sea que efectivamente se logró un incremento de las respectivas funciones.