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El éxito de una terapia celular varía según los casos. Suele durar como mínimo varios meses y con frecuencia llega a un periodo de varios años. En caso de que sea recomendable una repetición del tratamiento celular, éste se podrá realizar de nuevo solamente seis meses después del último tratamiento.

Todas las enfermedades de carácter infeccioso de origen bacteriano, micótico o viral o procesos inflamatorio están contraindicadas inicialmente para una terapéutica celular sin antes no haber controlado dichos procesos. Tampoco es aconsejable la terapéutica celular mientras existan en el cuerpo focos de infección aislados tales como dientes con supuración, inflamación de amígdalas, etc. 

EL TRATAMIENTO, Normalmente, este suele constar de tres fases que son:

1ra. Fase, conocida como efecto primario: puede aportar un mejoramiento general de las afecciones de la enfermedad concreta del paciente. Después del tratamiento, el paciente experimentará optimismo y buen humor. Esto no debe incitar al paciente a realizar una intensa actividad física; por el contrario, en esta primera fase es especialmente necesario reposo o actividad física suave para dejar que el cuerpo asimile y distribuya las células embrionarias implantadas. El efecto de esta fase puede disminuir después de algunos días. Sin embargo, esto no debe dar motivo para dudar de la eficacia o suspender el tratamiento.

2da. Fase, llamada también fase de reacción: puede operar de forma parecida a los baños curativos, creando en el paciente una sensación de fatiga e incluso una intensificación de las molestias que hasta ahora venía padeciendo. Esta es una fase de leve fatiga y ligera depresión que puede considerarse como la primera señal de la buena respuesta del tratamiento. Esta fase dura de 11 a 15 días aproximadamente. El organismo “trabaja” a su máximo nivel y el sistema inmune adaptándose a los cambios.

3ra. Fase, es la fase real o de curación: que cursa con un efecto duradero. Esta fase comienza casi siempre en la 3ª o 4ª Semana y llega a su punto culminante en el plazo de 3 a 4 meses. Las condiciones generales mejoran, la capacidad intelectual y la resistencia aumenta y el riego sanguíneo de la piel se hace más fluido. El estado de ánimo del paciente mejora positivamente. El mejoramiento no sólo se hace sensible sino visible, que incluso se puede comprobar. De esta forma, la terapéutica celular proporciona de nuevo la vitalidad perdida y posibilita una vida plena para el paciente.